“Leer
un libro es volver a nacer. Es el camino para apropiarnos de un mundo y
de una visión del hombre que, a partir de ese momento, entran a formar
parte de un nuevo ser. Una lectura disfrutada con riqueza y plenitud, es
la conquista más plena que puede hacer un hombre en su vida.
Hay una
condición esencial que hará que este regalo de los dioses sea para
siempre. La lectura debe causarnos placer. Un placer que venga de lo más
hondo del alma y que ha de quedarse allí intacto y disponible. Esto nos
llevará a otro de los dones que concede la lectura y es la relectura.
Así, volver a leer un libro tendrá siempre una condición reveladora y es
ésta: a cada lectura el libro se nos va a presentar con un nuevo
rostro, con nuevos mensajes, con otros ángulos para percibir el mundo y
los seres que lo pueblan.
Suele
hablarse en estos tiempos de la desaparición del libro por obra de
tecnologías aparentemente inevitables. Grave error el pensar así. El
libro acompañará al hombre hasta el último dia sobre la tierra.
Sencillamente porque ha sido la más alta representación de la presencia
del hombre en el universo. Cuidemos el libro, en el libro se esconden
las más secretas claves de nuestro paso por la tierra, el más absoluto
testimonio de nuestra esencia como hombres. El libro es el mensajero de
un más allá cuyo rostro no acabamos de percibir.”
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